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Extraído del libro: Jungapeo en la Historia (1966) por el Profesor Vicente Marin Iturbe
Discutiendo el origen y el significado de la palabra Jungapeo, según su realidad topográfica y muy particularmente su etimología náhuatl o purépecha, el historiador don Alberto Oviedo Mota, en sus investigaciones y notas relativas a su terminología náhuatl, dice: “Xungapety”, y asienta que esta palabra significa ‘lugar amarillo’. De este término se tomó otro que se exhibe actualmente en Jungapeo como nombre que lleva el mejor hotel del pueblo diciendo: Hotel Yungapety, que por eufonía pareció mejor a su dueño escribirlo con Y y no con X.
Xungapety: “lugar amarillo”. Si se quiere aplicar el significado al lugar, nos encontramos con una contradicción, porque no se aprecia para ello nada que así lo justifique, pues lejos de ser amarillo es todo verde, verde por sus huertas, por sus prados cultivados de tonos cambiantes por la variedad de sus plantas; pero si se refiere el significado a los estragos del calor y del paludismo, hay esta razón, pues la mayoría de sus habitantes son de tez amarillenta.
El diccionario de Geografía e Historia dece que Jungapeo quiere decir: “lugar de piedras y agua”. La abundancia de piedras es visible y natural, pues en su mayoría los terrenos de Jungapeo son inclinados y han sido cultivados por centenares de años, uniéndose a todo ello la acción devastadora del tránsito y de las erosiones. Por lo que dichos terrenos han sido lavados y descubiertas las capas rocosas. Siendo Jungapeo un lugar bajo y rodeado de lugares altos más o menos regados, fuerza es llegar a la conclusión de que debe contar con manantiales que le den abundante agua.
Encontrándose el hoyanco jungapense en el curso de una cañada, los vientos al encajonarse, necesariamente soplan con fuerza durante el tiempo de noche también necesario del curso del día para alcanzar su equilibrio, cambiar su dirección o pasarse astronómicamente del lugar de la zona de los vientos.
Sin llegar a una admisión ciega de todas estas definiciones, cada una puede ser lógica y aceptable porque cada una se justifica por su razón de ser, y en vista de ello, quisiera definir el significado del vocablo de la manera sigueiente: Jungapeo, “lugar de piedras, aire y agua”.
Forzando con atrevimiento la idea geólogica, quiero observar y suponer que la mesa o macizo en que se levanta el pueblo de Jungapeo, después de su formación geológica y obedeciendo a un poderoso deslave, resbaló y fue a cimentarse en el fondo del ya dicho hoyanco, descubriendo en su arrolladora fuga los manantiales de la Garita y el Pozo Azul, para siempre propias fuentes de abastecimiento y de riqueza.
Panorama Jungapense
Jungapeo es el nombre que desde su fundación ya al modo de la colonia, lleva el pueblo que constituye la cabecera del municipio de la misma denominación perteneciente a lo que fuera antiguamente el distrito de Zitácuaro, oriente del estado de Michoacán, bajo occidental del Valle de Quencio. Se encuentra el pueblo enclavado entre los desprendimientos occidentales del eje volcánico, parte meridional de la depresión austral, o lo que se llamaba Mesa del Sur, a los 19° 29´ latitud norte y a los 1° 08´ de longitud occidental del meridiano de México.
Dista Jungapeo de la ciudad de México por carretera 191 kilómetros, desviándose a la altura del kilómetro 182 de la carretera nacional México-Guadalajara, para descender un trayecto de 9 kilómetros, trayecto que constituye la carretera vecinal Mango-Jungapeo, tramo en el que se encuentran con sus respectivas desviaciones los balnearios de San José Purúa, La Malinche, Agua Blanca y Agua Amarilla. Jungapeo se encuentra a la altura de 1,430 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura media a la sombra de 35° variable en primavera. El clima de Jungapeo es por lo tanto templado caliente con un alto grado de humedad por su fuerte irrigación, pues es totalmente hortícola.
Jungapeo emerge entre árboles frutales sobre una risueña meseta en el fondo de un profundo hoyanco, cercándolo en derredor a modo de infranqueable muralla sus vecinas e importantes alturas: al noroeste el Pico de las Majadas, contrafuerte del cerro del Guajolote; al oeste las mesas del Azafrán y del Contadero; al sur la histórica mesa de Cóporo, conocida en la historia con el nombre de: Fuerte de Cóporo; al oriente la mesa de Güiro y el cerro de la Cruz, y al norte el riscoso plano inclinado de San José Purúa.
Al sur del pueblo como quien hubiera apostado la eterna vigiliancia de un vedado recinto, se levantan el cerrito del Cirián, contrafuerte de Cóporo y el pico del Aviadero con su proscenio la mesa del Mezquite, contrafuerte también de la mesa de Güiro, para siempre adustos y mudos testigos del diario bregar jungapetino que entre arroyos, huertos y arboledas, activa la prodigalidad de la noble tierra para decirle al visitante: ¡pasa… pasa con tu alforja, súrtela en esta junga, para siempre florida… para siempre en sazón!
Le cantan a Jungapeo dos misicadas corrientes de agua en perfectas condiciones aprovechables en su irrigación, que entre tupidas huertas corren vitalizando sus fructíferas vegas de El Plan del Río, San José, La Vega, Capirio y Arroyo Hondo en su parte oeste y sur, significándose como centros productores especialemente de plátano; y en su parte oriental, las extensas praderas donde vegetan sus variados frutales y donde se verifica la rotación de sus variados cultivos. Dichas corrientes van de norte a sur: por el poniente el río de Tuxpan y por el oriente el arroyo de Zúmbaro.
La importancia de Jungapeo radica en su guión económico que por siempre ha significado la abundancia que vuelca sus producciones en las plazas de Angangueo, Ciudad Hidalgo, Maravatío, Acámbaro, Irapuato, Celaya y hasta Querétaro. Dichas razones y sus aguas termales, sus rincones históricos y sus condiciones climatológicas, le imprimen carácter turístico de importancia.
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